El temor a la deuda de la IA impulsa los bonos del Tesoro mientras la deuda de EE. UU. se acerca a los 40 billones de dólares
La preocupación por la financiación de la deuda relacionada con la IA está impulsando a los inversores hacia los bonos del Tesoro de EE. UU., pese a que el endeudamiento federal sigue siendo elevado. Los bonos del Tesoro se han recuperado de la venta masiva de principios de octubre, mientras que la rentabilidad del bono a 10 años aún acumula una subida de unos 84 puntos básicos en 2026.
Los inversores se preguntan si las empresas de IA podrán financiar los costosos centros de datos, chips y contratos de suministro eléctrico. Goldman Sachs calcula que la emisión de deuda de los hiperescaladores podría alcanzar los 420.000 millones de dólares en 2027, alrededor de un 60 % más que el nivel previsto para 2026. También han aumentado las dudas sobre el crédito de CoreWeave: la rentabilidad de sus bonos se acercó al 15 % y los swaps de incumplimiento crediticio superaron los 1.000 puntos básicos.
El giro hacia los bonos del Tesoro se produce en paralelo a un persistente desafío fiscal en EE. UU.: la deuda federal ronda los 40 billones de dólares y el déficit anual se sitúa cerca del 6 % del PIB. El elevado endeudamiento del Gobierno podría seguir presionando al alza las rentabilidades de los bonos. La inflación y los precios de la energía también mantienen inciertas las perspectivas de tipos de interés de la Reserva Federal, mientras los inversores están atentos a una posible subida de tipos en diciembre.
Para los operadores de criptomonedas, la noticia apunta a un giro hacia una menor asunción de riesgos en los mercados en general, pero no aborda directamente los activos digitales. La demanda de bonos del Tesoro, los tipos de interés y los cambios en el apetito por el riesgo tecnológico pueden influir indirectamente en el sentimiento y la liquidez del mercado cripto.
Neutral
La señal directa del mercado apunta a un desplazamiento hacia activos más seguros, ya que los inversores vuelven a evaluar las necesidades de financiación de las empresas de infraestructura de IA. Esto podría lastrar los activos de mayor riesgo, incluidas las criptomonedas, si refleja una reducción más amplia del apetito por el riesgo. Sin embargo, el artículo no informa de novedades directas en el mercado de las criptomonedas, y la demanda de bonos del Tesoro puede aumentar incluso cuando los rendimientos siguen siendo elevados; por tanto, el efecto sobre las criptomonedas es indirecto y no tiene una dirección inequívoca.
A corto plazo, los operadores podrían vigilar los rendimientos de los bonos del Tesoro, las expectativas sobre los tipos de interés de la Reserva Federal y los diferenciales de crédito del sector tecnológico en busca de señales de un endurecimiento de las condiciones financieras. Un nuevo aumento de los rendimientos o un agravamiento de las tensiones crediticias en el sector de la IA podría presionar a los activos especulativos, mientras que una caída de los rendimientos y una mejora de la liquidez podrían favorecerlos. Episodios similares de aversión al riesgo han coincidido a menudo con una mayor volatilidad en las acciones tecnológicas y las criptomonedas, aunque esta relación no es constante.
A más largo plazo, los factores clave son si las empresas de IA pueden convertir el gasto en infraestructura en flujos de caja sostenibles y si el endeudamiento de EE. UU. sigue elevando los costes de financiación. Los déficits fiscales persistentes y la inflación podrían mantener altos los rendimientos, lo que supondría un obstáculo para los mercados sensibles a la liquidez. Por el contrario, un mercado de crédito de la IA estable y una menor presión de los tipos podrían aliviar esa carga. Dado que estos canales son indirectos y apuntan en direcciones distintas, el impacto general en el mercado de las criptomonedas se clasifica mejor como neutral.