La rentabilidad de la IA sigue siendo limitada fuera de las grandes tecnológicas

Torsten Slok, economista jefe de Apollo Global Management, afirma que la inversión en IA aún no ha generado rendimientos financieros claros en la mayoría de las empresas estadounidenses. Los ingresos por empleado ajustados a la inflación y los márgenes de beneficio han aumentado entre las Siete Magníficas, pero se mantienen prácticamente estables en las otras 493 empresas del S&P 500; Apollo tampoco ha detectado una aceleración clara de la productividad impulsada por la IA. La adopción de la IA está muy extendida, pero un análisis de septiembre concluyó que, aunque el 69 % de las empresas del S&P 500 la estaban implementando, solo el 29 % comunicaba resultados cuantificados y apenas el 2 % hacía un seguimiento del rendimiento a lo largo del tiempo. Algunas empresas consolidadas están siendo más selectivas con los costosos modelos de IA, y el gasto en tokens se considera un coste que puede reducir los márgenes. Ahora, el mercado se centra en si el gasto en IA generará rendimientos suficientes durante la temporada de resultados. Los planes de Meta para aumentar la inversión en IA y el gasto de capital inquietaron recientemente a los inversores, presionaron a la baja sus acciones y llevaron los indicadores de riesgo crediticio a máximos históricos. Para los operadores de criptomonedas, estos hallazgos no son un catalizador directo para los tokens, pero podrían afectar al apetito general por el riesgo si las dudas sobre el crecimiento impulsado por la IA se extienden por los mercados.
Neutral
Ninguno de los resúmenes identifica directamente una criptomoneda o un token afectado por la noticia, por lo que no hay una señal clara sobre el precio de ningún activo concreto. A corto plazo, los informes sobre los escasos rendimientos de la IA y el aumento del gasto de Meta podrían reducir el apetito por el riesgo si los inversores reconsideran las valoraciones de crecimiento; esto podría añadir volatilidad indirectamente a los mercados de criptomonedas, aunque la dirección y la magnitud son inciertas. Históricamente, los cambios en el sentimiento en torno a las principales tecnológicas pueden repercutir en los activos de alto riesgo, mientras que los precios de las criptomonedas siguen dependiendo de sus propios catalizadores y de las condiciones generales de liquidez. A más largo plazo, las pruebas de que la inversión en IA está generando mejoras medibles de la productividad y beneficios podrían favorecer la asunción de riesgos, mientras que unos rendimientos persistentemente débiles podrían fomentar la cautela. Al no haberse establecido ningún catalizador directo para las criptomonedas, se espera que el impacto en sus precios sea neutral.