Altman apunta a 20.000 millones de dólares por gigavatio para infraestructuras de IA

El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, afirma que el coste de construir y operar un gigavatio de infraestructura de IA durante cinco años debería bajar de unos 70.000 millones de dólares a aproximadamente 20.000 millones. El objetivo incluye chips, centros de datos, sistemas eléctricos y electricidad; no se trata de una reducción de costes confirmada. Altman afirma que hacen falta energía más barata y márgenes menores en la cadena de suministro, aunque advierte de que la disponibilidad de electricidad sigue siendo un factor limitante. Dylan Patel, analista del sector de los semiconductores, calcula que los costes actuales de construcción superan los 60.000 millones de dólares por gigavatio, frente a unos 40.000 millones en 2024, y sostiene que eliminar los márgenes de los proveedores podría acercar los costes a los 20.000 millones. La cuestión es importante para OpenAI, cuyos compromisos de infraestructura superan los 1,4 billones de dólares. Su campus previsto, Project Camellia, en Georgia, está valorado en 20.000 millones de dólares y tiene contratada una capacidad de 3,2 gigavatios, con un despliegue por fases previsto entre 2028 y 2032. Unos costes menores de infraestructura de IA podrían facilitar la expansión, pero la persistencia de los costes energéticos y de capital presionaría los planes de crecimiento del sector.
Neutral
El artículo no presenta ningún catalizador directo para las criptomonedas, por lo que es probable que su efecto en la operativa y la estabilidad del mercado cripto sea neutro. El objetivo de costes de Altman es una aspiración del sector, no una reducción ya materializada, y el artículo no informa de cambios en la regulación de las criptomonedas, la economía de los tokens ni la demanda de activos digitales. A corto plazo, las declaraciones podrían influir en el sentimiento en torno a las acciones tecnológicas vinculadas a la IA y a los proveedores de chips, pero cualquier efecto sobre las criptomonedas probablemente sería indirecto y limitado. Los operadores podrían seguir de cerca los movimientos de las acciones relacionadas con la IA, la inversión en centros de datos y los precios de la electricidad, así como el apetito general por el riesgo. Este informe, por sí solo, no ofrece motivos claros para esperar un cambio sostenido en los precios del bitcoin o de otros tokens importantes. A más largo plazo, una capacidad más barata en los centros de datos y un mejor acceso a la electricidad podrían beneficiar a los mineros de criptomonedas y a otros operadores que utilizan computación intensiva en energía, siempre que puedan acceder a esa infraestructura. Por el contrario, la competencia por la electricidad podría mantener elevados los costes energéticos de los mineros. En ocasiones, periodos similares de fuerte inversión en infraestructuras de IA han impulsado el interés del mercado tanto por los activos relacionados con la IA como por la computación de alto rendimiento, pero los efectos indirectos sobre las criptomonedas han dependido de la liquidez general y del sentimiento de riesgo. Estos efectos son inciertos y no modifican la valoración general neutral.