El gasto de Amazon en IA hunde su flujo de caja libre en números rojos
Los resultados del tercer trimestre de Amazon mostraron una aceleración del crecimiento de AWS, junto con una presión cada vez mayor derivada del gasto en infraestructura de IA. Los ingresos aumentaron un 12 % interanual, hasta los 201.940 millones de dólares, por debajo de las expectativas de los analistas. El beneficio diluido por acción cayó a 1,89 dólares, frente a los 1,95 dólares del año anterior, y también quedó por debajo de las previsiones. El beneficio neto descendió un 2 %, en parte porque el periodo del año anterior incluía una ganancia antes de impuestos de 9.500 millones de dólares relacionada con Anthropic.
Los ingresos de AWS crecieron un 39,3 %, hasta los 45.980 millones de dólares, su ritmo más rápido en casi cinco años. La cartera de pedidos de AWS alcanzó los 578.000 millones de dólares, mientras que el margen operativo se redujo ligeramente respecto al trimestre anterior, hasta el 38,7 %. El consejero delegado de Amazon, Andy Jassy, afirmó que la demanda de capacidad de computación seguía siendo fuerte y pronosticó un crecimiento de los ingresos de AWS superior al 40 % en 2027 y 2028.
La expansión tiene un coste elevado. Amazon mantuvo su previsión de invertir unos 220.000 millones de dólares en gastos de capital en 2026. Las compras de inmovilizado material pagadas en efectivo ascendieron a 77.260 millones de dólares durante el trimestre. En los últimos 12 meses, el flujo de caja libre cayó a 42.360 millones de dólares negativos, frente a los 14.790 millones positivos del año anterior, ya que el gasto de capital superó el crecimiento del flujo de caja operativo.
Amazon previó unos ingresos de entre 240.000 y 247.000 millones de dólares para el cuarto trimestre, con un punto medio ligeramente inferior a las expectativas de los analistas. Sus acciones llegaron a caer más de un 7 % en las operaciones posteriores al cierre. Los inversores están valorando si la demanda de AWS y de IA puede convertir la fuerte inversión de la empresa en infraestructura en ingresos, beneficios y flujo de caja sostenidos.
Neutral
El informe no contiene ningún catalizador directo para las criptomonedas: no trata sobre criptoactivos, regulación ni adopción de la cadena de bloques. Su relevancia inmediata para los mercados se limita principalmente a su efecto en el sentimiento general de riesgo. Las acciones de Amazon cayeron después de que sus previsiones de ingresos no alcanzaran las expectativas y el flujo de caja libre se volviera marcadamente negativo, lo que reforzó la preocupación de los inversores de que las grandes empresas tecnológicas quizá tengan que realizar inversiones considerables antes de que sus inversiones en IA generen rendimientos. Esto podría afectar indirectamente a los tokens vinculados al sector tecnológico y a otros criptoactivos sensibles al riesgo si los operadores reducen su exposición a las acciones de crecimiento y a las narrativas relacionadas con la IA.
Sin embargo, el crecimiento del 39,3 % de AWS, una cartera de pedidos pendiente de 578.000 millones de dólares y las sólidas perspectivas de demanda de la dirección ofrecen un contrapunto. Los resultados no apuntan a un cambio claro en los fundamentos de las criptomonedas ni en las condiciones de liquidez, por lo que resulta apropiada una clasificación general neutral. A corto plazo, los operadores podrían seguir la evolución de las principales acciones tecnológicas, los rendimientos de los bonos del Tesoro y el apetito general por el riesgo para detectar posibles efectos indirectos en las criptomonedas; la volatilidad podría aumentar si la preocupación por el gasto de capital en IA se extiende por todo el sector tecnológico. A más largo plazo, la inversión continuada en la nube y la IA podría respaldar la demanda de infraestructura informática, pero cualquier efecto en el mercado cripto sería indirecto y dependería de que ese gasto se tradujera en beneficios sostenibles y confianza. En ocasiones, anteriores decepciones en los resultados de empresas tecnológicas han provocado breves episodios de aversión al riesgo en los mercados, pero no han determinado de forma fiable la dirección de las criptomonedas, que sigue dependiendo más de su propia liquidez y de factores regulatorios y específicos de cada red.