La depreciación de los servidores podría reducir en 36.000 millones de dólares los beneficios de las grandes tecnológicas

Las hipótesis sobre la depreciación de los servidores se perfilan como un riesgo clave para los resultados de las grandes tecnológicas en plena oleada de inversión en IA. Reuters Breakingviews calcula que, si Amazon, Meta, Alphabet y Microsoft redujeran cada una en un año la vida útil estimada de sus servidores, sus beneficios netos conjuntos de 2027 podrían caer unos 36.000 millones de dólares. Con los múltiplos de valoración actuales, el impacto teórico en la capitalización bursátil se acercaría a los 800.000 millones de dólares. Las empresas aplican calendarios distintos. En 2025, Amazon redujo de seis a cinco años la vida útil de determinados servidores y equipos de red; el cambio añadió 1.400 millones de dólares a los gastos de depreciación previstos y redujo el beneficio neto en 1.000 millones. Meta amplió a 5,5 años la vida útil estimada de la mayoría de esos activos, lo que rebajó en 2.920 millones de dólares la depreciación prevista para 2025 y elevó el beneficio neto en 2.590 millones, o 1 dólar por acción. Alphabet suele aplicar seis años, mientras que Microsoft utiliza un intervalo de entre dos y seis años, según el activo. La cuestión es importante porque la aceleración de las actualizaciones de hardware de IA podría dejar obsoletos los equipos antes, mientras que el gasto de capital en centros de datos multiplica varias veces el importe de la depreciación. Los cambios en los calendarios de depreciación de los servidores pueden afectar sustancialmente a los beneficios declarados sin alterar de inmediato el flujo de caja. Esto dificulta las comparaciones entre empresas tecnológicas y plantea dudas sobre la calidad de los beneficios futuros.
Neutral
La noticia no tiene un catalizador directo para los precios de las criptomonedas: se refiere a las estimaciones contables de Amazon, Meta, Alphabet y Microsoft, y no a la regulación de las criptomonedas, la demanda de tokens o la actividad de las cadenas de bloques. Por tanto, es probable que su efecto en el mercado sea indirecto y limitado. A corto plazo, los operadores podrían reaccionar a cualquier previsión de resultados relacionada o a un movimiento más amplio de aversión al riesgo en las acciones tecnológicas, que podría contagiarse a Bitcoin y otros activos digitales a través de cambios en el apetito por el riesgo y en las correlaciones. Si a los inversores les preocupa que el gasto en infraestructuras de IA esté lastrando los resultados de las grandes tecnológicas, eso podría ejercer una presión moderada sobre las criptomonedas, junto con otros activos sensibles al crecimiento; si se transmite confianza sobre el flujo de caja y la rentabilidad de la IA, el efecto podría ser el contrario. A más largo plazo, cualquier reevaluación sustancial de las principales acciones tecnológicas podría influir en la liquidez y el sentimiento en los mercados de riesgo, pero el artículo no establece un mecanismo de transmisión específico hacia las criptomonedas ni anticipa una reevaluación de ese tipo. Como en episodios anteriores en los que los resultados tecnológicos o las previsiones de gasto de capital en IA provocaron cambios en el sentimiento respecto al Nasdaq, las reacciones de las criptomonedas han dependido, por lo general, de las condiciones macroeconómicas generales, el apalancamiento, los flujos de ETF y la demanda específica de Bitcoin. Los operadores deberían considerar el debate sobre la depreciación como un factor a vigilar en relación con los resultados del sector tecnológico y el sentimiento de riesgo, no como una señal alcista o bajista independiente para las criptomonedas.