Una asignación a Bitcoin podría mejorar la rentabilidad de una cartera 60/40, según 21Shares
Un estudio de 21Shares afirma que añadir una asignación del 2 % al 5 % en criptomonedas a una cartera tradicional 60/40 mejoró la rentabilidad anualizada y los ratios de Sharpe durante el periodo analizado, de octubre de 2023 a septiembre de 2026. El informe probó tres combinaciones: un 2 % de Bitcoin (BTC); un 3 % de BTC y un 1 % de Ethereum (ETH); y un 3 % de BTC, un 1,5 % de ETH y un 0,5 % de Solana (SOL). En cada caso, la asignación a criptomonedas sustituyó a parte de la exposición a renta variable.
La cartera estándar 60/40 registró una rentabilidad anualizada del 10,86 % y un ratio de Sharpe de 0,57. Los tres modelos que incluían criptomonedas obtuvieron rentabilidades del 11,64 %, el 13 % y el 17 %, respectivamente, con ratios de Sharpe de entre 0,64 y 0,74. 21Shares también indicó que la correlación de Bitcoin era del 38 % con las acciones estadounidenses y del 4 % con el oro, lo que apunta a posibles ventajas de diversificación. Según la firma, la volatilidad de Bitcoin ha disminuido desde el lanzamiento de los ETF estadounidenses de Bitcoin al contado en enero de 2024.
La firma recomienda considerar Bitcoin como un activo alternativo, y ETH y SOL como activos de crecimiento centrados en la tecnología. También aconseja reequilibrar la cartera trimestralmente para gestionar las ponderaciones y el riesgo. Los resultados corresponden a un estudio histórico y no garantizan resultados futuros ni constituyen asesoramiento de inversión.
Neutral
El informe respalda moderadamente la tesis de inversión a largo plazo en criptoactivos, pero es probable que su impacto directo en el mercado sea neutro. Se trata de un estudio sobre asignación de carteras, no del lanzamiento de un nuevo fondo, un cambio normativo ni una alteración sustancial de la demanda. Sus conclusiones podrían animar a algunos inversores a considerar BTC, ETH y SOL como instrumentos de diversificación, pero no demuestran que esas asignaciones vayan a producir los mismos resultados en futuros mercados.
A corto plazo, los operadores podrían prestar atención a las cifras de rentabilidad y correlación publicadas, sobre todo si la investigación se difunde ampliamente. Sin embargo, es más probable que los precios de las criptomonedas respondan a factores generales como los flujos de los ETF, la liquidez, las expectativas sobre los tipos de interés y el apetito por el riesgo. El artículo no señala nuevas entradas de capital ni aporta pruebas de un cambio inmediato en el posicionamiento, por lo que no cabe inferir un movimiento sostenido de los precios.
A más largo plazo, los estudios que presentan las criptomonedas como posibles diversificadores pueden favorecer la adopción institucional y la demanda de estas en las carteras, especialmente si los inversores aplican un reequilibrio periódico. Investigaciones similares sobre carteras han contribuido a menudo a fundamentar la inversión en criptoactivos, pero los análisis retrospectivos dependen mucho del periodo, los activos y los supuestos seleccionados. El periodo de estudio indicado en el artículo llega hasta septiembre de 2026, por lo que los resultados deben considerarse específicos de ese periodo, no una previsión. El reequilibrio trimestral también podría llevar a los inversores a reducir sus posiciones en criptoactivos tras las subidas o a aumentarlas tras las caídas, lo que podría influir marginalmente en los flujos. En conjunto, la noticia es estructuralmente positiva para la narrativa de inversión en criptoactivos, pero no constituye una señal clara para operar en una dirección concreta a corto plazo.