Previsión del precio del Bitcoin: un PCE más moderado y los altos rendimientos limitan el repunte

Previsión del precio de Bitcoin: Bitcoin cotizaba cerca de los 83.100 $ el 30 de septiembre, tras caer alrededor de un 0,9 % en 24 horas, ya que la política restrictiva de la Reserva Federal y los elevados rendimientos de los bonos del Tesoro presionaron a los activos de riesgo. Al principio, los operadores se centraron en el informe de inflación PCE de EE. UU. correspondiente a agosto: unos datos más altos de lo previsto se consideraban un riesgo para Bitcoin, mientras que unos datos más bajos se interpretaban como favorables. La publicación posterior fue más favorable. La inflación PCE general aumentó un 3,4 % interanual, por debajo de la previsión del 3,7 %, mientras que la inflación PCE subyacente cayó al 3,0 %, frente a las expectativas del 3,3 %. Las cifras de julio también se revisaron a la baja, reduciendo las expectativas del mercado sobre una subida de tipos de la Reserva Federal en octubre. Posteriormente, Bitcoin subió alrededor de un 1,3 %, hasta unos 84.116 $, y alcanzó brevemente los 85.518 $. El repunte siguió limitado por unos rendimientos del Tesoro cercanos al 5,3 % y por la fortaleza del gasto de los consumidores. Bitcoin ganó aproximadamente un 44 % en el tercer trimestre, su mejor comportamiento en un tercer trimestre desde 2017, mientras que septiembre terminó cerca de los 83.650 $, el máximo mensual de cierre de 2026. Los ETF estadounidenses de Bitcoin al contado captaron unos 2.390 millones de dólares en la semana terminada el 26 de septiembre, aunque las salidas de aproximadamente 746,3 millones de dólares registradas a principios de septiembre muestran que la demanda sigue siendo irregular. En la previsión más reciente del precio de Bitcoin, la resistencia se concentra entre 84.972 y 85.000 $. Un cierre semanal sostenido por encima de 85.000 $ podría abrir el camino hacia 87.400 $ y posteriormente 90.000 $. El soporte se sitúa entre 82.300 y 82.900 $, seguido de 80.000 $ y de la media móvil de 50 días, cerca de 78.000 $. Una caída por debajo de la zona baja de los 82.000 $ debilitaría la estructura del mercado. La menor exposición al apalancamiento en futuros reduce el riesgo de liquidaciones masivas, pero no demuestra por sí sola una fuerte demanda nueva en el mercado al contado. Los operadores deberían vigilar los rendimientos del Tesoro, las expectativas sobre la Reserva Federal, los flujos de los ETF y la evolución del precio en torno a estos niveles técnicos. El artículo también promociona Bitcoin Hyper, una propuesta de capa 2 de Bitcoin que utiliza infraestructura de Solana Virtual Machine y que, según se informa, recaudó más de 33 millones de dólares en financiación durante su preventa. Estas afirmaciones sobre el proyecto no han sido verificadas de forma independiente.
Neutral
Las noticias tienen implicaciones mixtas para Bitcoin. Una inflación PCE más moderada de lo esperado, las revisiones a la baja de los datos de julio y unas expectativas reducidas de una subida de tipos en octubre son factores alcistas a corto plazo, ya que pueden reducir la presión de los rendimientos reales y favorecer el apetito por el riesgo. El sólido comportamiento trimestral, los flujos positivos recientes hacia los ETF de Bitcoin al contado y una menor concentración de posiciones en futuros también ofrecen un contexto constructivo. Sin embargo, Bitcoin aún no ha confirmado una ruptura decisiva. Los rendimientos del Tesoro cercanos al 5,3 %, el resistente gasto de los consumidores y unos flujos mensuales de ETF irregulares podrían seguir limitando el potencial alcista. Bitcoin debe recuperar y mantener los 85.000 dólares para reforzar el escenario alcista. Si no logra superar la resistencia y posteriormente cae por debajo de la zona de 82.000 dólares, podría desencadenarse una nueva oleada vendedora hacia los 80.000 dólares y, potencialmente, hacia la media móvil situada en torno a los 78.000 dólares. A más largo plazo, la zona de 60.000 dólares y el mínimo del ciclo de junio, cerca de los 58.300 dólares, siguen siendo referencias de riesgo bajistas más amplias, no objetivos inmediatos. Dado que las señales macroeconómicas son favorables, pero incompletas, el impacto previsto sobre el precio es neutral, en lugar de claramente alcista o bajista.