El petróleo Brent supera los 116 dólares tras el ataque a un petrolero en el estrecho de Ormuz
El petróleo Brent superó los 116 dólares por barril el 30 de octubre, después de que un petrolero fuera atacado en el estrecho de Ormuz, una ruta clave para las exportaciones energéticas del golfo. El contrato de futuros de Brent de diciembre, próximo a vencer, subió casi un 2 %, hasta unos 117,15 dólares, mientras que el WTI estadounidense se acercó a los 103,79 dólares. El Brent de enero cotizaba cerca de los 113 dólares, lo que refleja la diferencia entre los contratos con distintas fechas de entrega.
Según las informaciones, el ataque provocó un incendio en la sala de máquinas, pero la tripulación salió ilesa y no se informó de daños medioambientales. La preocupación también aumentó después de que los hutíes afirmaran haber atacado la refinería saudí de Ras Tanura, algo que las autoridades saudíes no han confirmado de forma independiente. Los costes de transporte marítimo y de los seguros podrían aumentar aunque la producción de petróleo no se vea afectada. JPMorgan estimó que el valor fundamental del Brent ronda los 94 dólares, lo que apunta a una prima geopolítica de más de 20 dólares con precios superiores a 115.
Los operadores siguen de cerca la resistencia en torno a los 117-118 dólares y el nivel de 120 dólares, así como cualquier avance diplomático entre Washington y Teherán que pudiera aliviar los precios. La reunión de la OPEP+ del 1 de noviembre es otro factor que podría influir en la oferta y el mercado: se espera que siete de los principales productores mantengan sin cambios los objetivos de producción para diciembre. Las reservas estratégicas de petróleo de emergencia de Estados Unidos rondan los 282,6 millones de barriles, su nivel más bajo desde 1982.
Bearish
La noticia trata directamente del petróleo, no de las criptomonedas, por lo que cualquier efecto en el mercado cripto sería indirecto. Una subida sostenida del precio del crudo Brent puede reavivar la preocupación por la inflación, elevar los costes energéticos y complicar las expectativas de recortes de los tipos de interés. Estas condiciones suelen perjudicar a los activos sensibles al riesgo, incluidas las criptomonedas, ya que los operadores vuelven a evaluar la liquidez y reducen su exposición a posiciones volátiles. Por tanto, la reacción inmediata podría ser bajista para las criptomonedas, sobre todo si al ataque le siguen interrupciones confirmadas de las exportaciones o la producción y una mayor volatilidad en los mercados.
El efecto no es seguro ni unidireccional. En ocasiones, anteriores crisis geopolíticas han provocado un breve aumento de la demanda de Bitcoin, percibido como un activo alternativo, mientras que en otros episodios se movió al compás de la renta variable, cuando los inversores buscaron liquidez y redujeron el riesgo. La reacción de las criptomonedas dependerá de si el repunte del petróleo se convierte en una perturbación duradera de la oferta o se disipa al disminuir las tensiones. Una subida hacia los 120 dólares, daños confirmados en infraestructuras energéticas o un empeoramiento de las interrupciones del transporte marítimo podrían reforzar a corto plazo la preocupación por la inflación y la aversión al riesgo. Los avances diplomáticos, la estabilidad de los flujos de petróleo o una decisión moderada de la OPEP+ podrían reducir la prima y aliviar la presión sobre las criptomonedas.
De cara a las operaciones a más largo plazo, conviene seguir los precios del petróleo junto con las expectativas de inflación, los rendimientos de los bonos, el dólar estadounidense, las orientaciones de los bancos centrales y los flujos específicos del mercado cripto. El artículo no informa de cambios directos en los fundamentos ni en la regulación de las criptomonedas, por lo que el impacto previsto se canaliza principalmente a través del sentimiento macroeconómico y la liquidez del mercado.