El BCE afirma que la IA tiene poco impacto en la inflación de la zona euro
El economista jefe del Banco Central Europeo, Philip R. Lane, afirma que, por ahora, la IA apenas está influyendo en la inflación de la zona del euro. Los bienes vinculados a la IA, como los teléfonos inteligentes y los productos electrónicos, tienen un peso relativamente bajo en la cesta de precios al consumo. El BCE tampoco observa aún un efecto agregado claro en el empleo, la productividad o los precios, pese a que el uso de la IA en el trabajo ha aumentado del 26 % en 2024 al 52 %, y el 64 % de las empresas afirma utilizarla de alguna manera.
Lane señala que la demanda de electricidad de la IA podría ejercer una ligera presión al alza sobre los precios. Su efecto económico más visible se produce a través de la inversión mundial y del aumento de los rendimientos de los bonos a largo plazo, que endurecen las condiciones financieras y podrían lastrar la actividad y la inflación a medio plazo. La evaluación del BCE apunta a que, en este momento, la IA no es motivo para endurecer aún más la política monetaria. Los operadores estarán atentos a los precios de la energía, los comentarios del BCE, los datos de adopción y los rendimientos mundiales.
Neutral
La noticia es neutral para los mercados de criptomonedas, ya que no presenta ningún catalizador directo para los activos digitales ni apunta a un cambio inmediato en la política del BCE. La opinión de Lane de que la IA tiene actualmente poco efecto en la inflación de la zona del euro difícilmente alterará por sí sola la demanda de criptomonedas o el posicionamiento del mercado.
El canal relevante son las condiciones monetarias generales. Unos rendimientos globales a largo plazo más elevados pueden endurecer las condiciones de financiación y reducir el apetito por activos sensibles al riesgo, incluidas las criptomonedas. Si los rendimientos siguen subiendo, los operadores podrían mostrarse más cautos; si la desaceleración resultante reduce las expectativas de inflación y, con el tiempo, favorece una política más acomodaticia, esto podría ser más favorable para las criptomonedas a largo plazo. El BCE también señala que unos rendimientos más elevados pueden lastrar la actividad y la inflación a medio plazo, pero el artículo no demuestra que se haya producido un nuevo giro en la política.
A corto plazo, es más probable que las criptomonedas reaccionen a los movimientos de los rendimientos, las indicaciones de los bancos centrales, los datos de inflación y el sentimiento general de riesgo que a esta evaluación de la IA. A más largo plazo, la inversión impulsada por la IA podría afectar a la productividad, la demanda de energía y los tipos de interés, pero esos efectos siguen siendo inciertos e indirectos. A diferencia de las grandes sorpresas de política monetaria o de las publicaciones de datos de inflación, esto no constituye un desencadenante claramente alcista ni bajista. Los operadores deberían seguir de cerca los rendimientos de los bonos y los datos macroeconómicos, junto con indicadores específicos de las criptomonedas, como la liquidez, los flujos de fondos y la volatilidad.