La pausa de la Fed, las dudas sobre el gasto en IA y los riesgos del petróleo sacuden los mercados

La Reserva Federal mantuvo su tipo de interés oficial en el 3,75%-4,00%, con una votación de 10-2, aunque dos responsables discreparon y defendieron una subida de 25 puntos básicos. El presidente, Kevin Warsh, se preguntó si la inversión en inteligencia artificial está protegida frente al encarecimiento de la financiación, mientras que los mercados elevaron al 82,6% la probabilidad de una subida de tipos en diciembre. Los rendimientos de los bonos del Tesoro evolucionaron de forma dispar y el del bono a 10 años superó el 5%. Las bolsas estadounidenses cerraron ligeramente al alza, impulsadas por las acciones de chips de memoria e infraestructura en la nube. SK Hynix comunicó resultados récord y afirmó que tiene cubiertos los pedidos de memoria de alto ancho de banda (HBM) hasta 2029. Oracle subió un 10,73% tras fijar objetivos a largo plazo de ingresos y flujo de caja. En las operaciones posteriores al cierre, Microsoft avanzó gracias al sólido crecimiento de Azure, mientras que Alphabet cayó más de un 11% tras presentar unos resultados inferiores a lo esperado y un flujo de caja libre negativo. La disparidad de los resultados tecnológicos reavivó las dudas sobre el gasto en IA y su rentabilidad. Los precios del petróleo subieron ante la preocupación por el suministro desde Oriente Medio. El WTI alcanzó los 102,78 dólares por barril y el Brent superó los 115 dólares. Goldman Sachs calcula que los riesgos geopolíticos añaden al menos 27 dólares al precio del petróleo. Los operadores también siguen de cerca los datos del PIB de Estados Unidos y de la inflación PCE, que podrían influir en las perspectivas de tipos de la Fed y en el apetito por el riesgo en los mercados.
Bearish
El contexto general es moderadamente bajista para las criptomonedas a corto plazo. La Reserva Federal mantuvo los tipos sin cambios, pero los votos discrepantes a favor de una subida y el aumento de las expectativas de una subida en diciembre indican que la política monetaria podría seguir siendo restrictiva. Unos rendimientos y unos costes de financiación más altos suelen reducir la demanda de activos de riesgo, como Bitcoin y otras criptomonedas, especialmente cuando los inversores ya están reevaluando la rentabilidad de las inversiones en inteligencia artificial y tecnología financiadas en gran medida con deuda. El encarecimiento del petróleo también podría avivar la preocupación por la inflación y reforzar las expectativas de una política más restrictiva. Esto recuerda a otros periodos en los que las señales agresivas de la Reserva Federal o el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro presionaron a las criptomonedas junto con las acciones tecnológicas. A corto plazo, los operadores podrían reaccionar a los datos del PIB y del PCE de Estados Unidos reajustando sus expectativas sobre los tipos, lo que podría aumentar la volatilidad y fomentar una postura más defensiva. La evolución geopolítica y las interrupciones del suministro de petróleo añaden otra fuente de incertidumbre. Las perspectivas no son totalmente negativas. Las bolsas estadounidenses avanzaron ligeramente y los sólidos resultados de algunas empresas tecnológicas sugieren que el interés por los activos de crecimiento no ha desaparecido. Si la inflación se modera o se relajan las expectativas sobre los tipos, las criptomonedas podrían recuperarse junto con otros mercados de riesgo. A más largo plazo, el impacto dependerá de la trayectoria de la política de la Reserva Federal, las condiciones de liquidez y de si la inversión relacionada con la inteligencia artificial genera rentabilidades sostenibles. Este artículo no señala ningún catalizador específico para las criptomonedas, por lo que el efecto previsto se transmitirá principalmente a través del apetito por el riesgo general y de las condiciones macroeconómicas.