El oro cae por debajo de los 4.000 dólares mientras el petróleo se acerca a los 115

El precio del oro cayó brevemente por debajo de los 4.000 dólares el 23 de octubre, hasta los 3.986,50 dólares, y apuntaba a una pérdida semanal de alrededor del 3,5 %. Más tarde, el oro al contado cotizaba cerca de los 4.024 dólares. La caída se produjo cuando el crudo Brent se acercó a los 115 dólares por barril, después de que los ataques contra infraestructuras energéticas saudíes suscitaran preocupación por el suministro. Unos precios del petróleo más altos podrían mantener elevada la inflación y reducir la probabilidad de que la Reserva Federal recorte los tipos de interés. Esta perspectiva puede lastrar el oro, que no ofrece intereses, aunque las tensiones geopolíticas y la preocupación por la inflación suelen respaldar la demanda de lingotes. Los precios al consumo en Estados Unidos subieron un 3,7 % interanual en septiembre. Goldman Sachs estimó que los bancos centrales compraron 79 toneladas de oro en agosto, pero esa demanda no ha frenado el reciente descenso. La reunión de la Fed del 27 y 28 de octubre es el próximo catalizador importante. Entre los niveles clave a corto plazo del oro figuran los 4.000 dólares como soporte psicológico y los 4.050 y 4.100 dólares como posibles umbrales de recuperación. Una ruptura sostenida por debajo de los 4.000 dólares podría poner en el punto de mira los 3.950 y, después, los 3.900 dólares. Para los operadores, las perspectivas del precio del oro dependerán en gran medida de las señales sobre los tipos de interés, los datos de inflación y la evolución del petróleo y de los rendimientos de los bonos del Tesoro.
Neutral
El artículo trata principalmente sobre el oro y el petróleo, por lo que sus implicaciones para las criptomonedas son indirectas. El principal posible obstáculo es que unos precios elevados de la energía mantengan alta la inflación y lleven a la Reserva Federal a conservar unos tipos restrictivos. En periodos anteriores en los que los mercados revisaron al alza sus expectativas sobre los tipos, el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro y el fortalecimiento del dólar ejercieron a menudo presión sobre los activos sensibles al riesgo, como Bitcoin y otras criptomonedas. Por ello, los operadores podrían seguir de cerca los mensajes de la Fed, los datos de inflación, los precios del petróleo y los rendimientos de los bonos del Tesoro en busca de indicios de una mayor aversión al riesgo. Sin embargo, el informe no describe cambios directos en la regulación de las criptomonedas, la financiación, la actividad de las plataformas de intercambio ni la demanda de tokens concretos. La incertidumbre geopolítica también puede generar respuestas dispares: algunos inversores buscan activos alternativos, mientras que otros venden activos volátiles para reducir el riesgo. A corto plazo, la noticia puede aumentar la volatilidad impulsada por factores macroeconómicos, pero no marca una dirección clara para el mercado de las criptomonedas. A más largo plazo, el efecto dependerá de si la inflación provocada por la energía retrasa realmente los recortes de tipos y endurece las condiciones financieras. Dada la existencia de estos canales contrapuestos y la falta de catalizadores directos para las criptomonedas, el impacto previsto es neutral.