Granja de minería de criptomonedas en México allanada por robo de electricidad

Las autoridades mexicanas incautaron una granja subterránea de minería de criptomonedas en Tlaola, Puebla, que contenía unas 300 GPU en funcionamiento, un transformador, 80 terminales de media tensión y ocho antenas parabólicas. La instalación estaba cerca del sistema hidroeléctrico de Nuevo Necaxa y supuestamente utilizaba conexiones eléctricas no autorizadas. La minería de criptomonedas es legal en México, pero el robo de electricidad puede constituir un delito. La Fiscalía General de la República, la Marina, las autoridades de Puebla y la empresa eléctrica estatal CFE investigan un posible robo de electricidad y si los ingresos de la minería se utilizaron para ocultar fondos ilícitos. No se han identificado carteras, volúmenes de transacciones ni grupos delictivos, por lo que el blanqueo de capitales sigue sin confirmarse. Desde principios de 2025, según se informa, se han localizado varios centros de minería similares en Puebla y en el vecino estado de Tlaxcala. La electricidad obtenida ilegalmente puede reducir significativamente los costes de la minería, ya que la energía es uno de los principales gastos operativos. Cambridge estima que minar un bitcoin cuesta unos 45.000 dólares, mientras que el artículo citado situaba su precio de mercado cerca de los 78.000 dólares. La CFE afirmó que en 2024 recuperó alrededor de 2.358 millones de kWh de electricidad, valorados en 5.782 millones de pesos, mediante medidas contra el robo. El caso de minería de criptomonedas no ha tenido ningún efecto confirmado sobre el bitcoin ni sobre el mercado en general, pero pone de relieve los riesgos regulatorios, de cumplimiento normativo y de costes energéticos para los mineros.
Neutral
La redada se dirige contra una presunta operación ilegal de minería, no contra Bitcoin en sí. A corto plazo, la noticia podría generar una breve preocupación entre los operadores relacionados con la minería y aumentar el escrutinio sobre los mineros que utilizan suministros eléctricos de bajo coste o irregulares. Sin embargo, ningún monedero de Bitcoin, exchange, flujo de transacciones ni gran pool de minería ha sido vinculado al caso, lo que limita cualquier presión vendedora directa sobre BTC. A más largo plazo, una aplicación más estricta de la normativa podría elevar los costes de cumplimiento y electricidad para los mineros de México y otras jurisdicciones. Esto podría presionar a los operadores con costes elevados para que cierren o se trasladen, afectando potencialmente a la tasa de hash de la red y a la economía de la minería. Históricamente, las redadas mineras aisladas han tenido efectos limitados y temporales sobre el precio de Bitcoin, salvo cuando han afectado a una jurisdicción minera importante, a ventas forzadas de gran magnitud o a una represión regulatoria más amplia. La ausencia de una organización criminal confirmada, de cargos por blanqueo de capitales o de una alteración del mercado respalda una evaluación neutral.