Morgan Stanley prevé un gasto de 2,9 billones de dólares en centros de datos y un déficit de 1,5 billones

Morgan Stanley prevé que el gasto mundial en centros de datos alcance aproximadamente los 2,9 billones de dólares entre 2025 y 2028, impulsado por la demanda de infraestructura de IA. El gasto previsto incluye 1,6 billones de dólares en chips y servidores y 1,3 billones en construcción y otras infraestructuras físicas. Se espera que Amazon, Microsoft, Alphabet, Meta y Oracle financien alrededor de 1,4 billones de dólares con sus flujos de caja, lo que dejaría un déficit de financiación estimado de 1,5 billones. El crédito privado podría aportar unos 800.000 millones de dólares, mientras que los compromisos de arrendamiento de los hiperescaladores superan los 1,2 billones en pagos futuros sin descontar. Según se ha informado, Nvidia ha hablado de ofrecer garantías de respaldo de hasta 250.000 millones de dólares para deuda destinada a centros de datos, pero no hay ningún acuerdo confirmado. La financiación no es la única limitación: se prevé que el déficit de suministro eléctrico de los centros de datos en EE. UU. alcance los 32–33 GW en 2028. Para los operadores del mercado, la magnitud del gasto en centros de datos pone de relieve tanto la continuidad de la demanda relacionada con la IA como la creciente dependencia de la deuda. Las condiciones crediticias, los compromisos de los hiperescaladores y la disponibilidad de electricidad podrían afectar a las valoraciones del sector de la IA y al apetito general por el riesgo.
Neutral
Se trata principalmente de una noticia sobre financiación del sector tecnológico, no de un catalizador directo para las criptomonedas. A corto plazo, las previsiones pueden favorecer el sentimiento en torno a las acciones vinculadas a la IA y a las infraestructuras, pero la importante brecha de financiación, la dependencia del crédito privado y las limitaciones de suministro eléctrico también ponen de relieve riesgos de ejecución y de crédito. Los operadores de criptomonedas podrían seguir estos acontecimientos como parte de la evolución general del apetito por el riesgo, ya que, en ocasiones, los activos digitales se han movido en paralelo a las acciones tecnológicas y a otros activos sensibles a la liquidez; sin embargo, el artículo no aporta pruebas directas de un efecto inmediato sobre los precios o los flujos de criptomonedas. Los periodos anteriores de fuerte inversión en tecnologías emergentes han generado a menudo tanto grandes expectativas de crecimiento como preocupación por una posible sobreconstrucción. Si el gasto en IA continúa y sigue habiendo crédito disponible, el desarrollo de estas infraestructuras podría sostener la confianza en los mercados orientados al crecimiento a largo plazo. Si suben los costes de financiación, se retrasan los proyectos o las expectativas sobre la demanda de IA y las mejoras de productividad no se cumplen, los inversores podrían revisar las valoraciones y reducir su exposición a los activos de riesgo, incluidas las criptomonedas. Entre los indicadores relevantes figuran los diferenciales de crédito, el gasto de capital y los compromisos de arrendamiento de los hiperescaladores, los plazos de los proyectos, la disponibilidad de energía y la liquidez general. A tenor de la información presentada, el posible impacto en el mercado de las criptomonedas es indirecto e incierto, por lo que corresponde una clasificación neutral.