El plan de Israel para imponer sanciones mediante blockchain se enfrenta a una reacción adversa

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha propuesto preparar una economía capaz de funcionar ante posibles sanciones internacionales, incluidas medidas contra los bancos del país. Mencionó la cadena de bloques como una posible herramienta y afirmó que había encargado un plan, pero no se ha publicado ninguna propuesta ni detalle sobre su aplicación. El Banco de Israel ha rechazado la idea, señalando que las criptomonedas no pueden eludir las sanciones e instando al país a proteger sus vínculos económicos con sus principales socios comerciales. Más de 100 economistas, entre ellos el exgobernador del banco central Jacob Frenkel y varios premios Nobel, advirtieron de que el plan podría destruir empleo y disuadir la inversión extranjera. Los rivales políticos también lo criticaron antes de las elecciones israelíes del 27 de octubre. El debate pone de relieve los límites de la cadena de bloques como vía para sortear sanciones: las transacciones en registros públicos pueden rastrearse. Las autoridades israelíes ya han sancionado 37 carteras de criptomonedas que la Oficina Nacional de Israel para la Lucha contra la Financiación del Terrorismo vinculó a la Guardia Revolucionaria de Irán. No se han anunciado medidas directas que afecten a los mercados, por lo que la propuesta no ofrece actualmente un catalizador claro para la negociación de criptomonedas.
Neutral
La noticia es neutral para los precios de las criptomonedas porque se refiere a una política israelí propuesta, no a una moneda, un protocolo o una medida de mercado anunciada en concreto. La oposición del Banco de Israel y la falta de un plan de aplicación limitan la probabilidad de que se produzca un cambio inmediato en la demanda de criptomonedas o en las condiciones de negociación. A corto plazo, es posible que los operadores consideren la noticia un contexto geopolítico y regulatorio, más que un catalizador de precios. A más largo plazo, cualquier política concreta podría afectar al uso de las criptomonedas en la región o a las preocupaciones en materia de cumplimiento normativo; sin embargo, la trazabilidad de las cadenas de bloques públicas y la dificultad declarada de eludir las sanciones desaconsejan considerar la propuesta como un factor alcista. No se ha establecido ningún efecto directo sobre una criptomoneda específica.