Farcaster vuelve a cambiar de manos: Network School toma el control
Farcaster ha cambiado de manos por segunda vez en 2026: Network School, fundada por Balaji Srinivasan, se ha hecho con la aplicación, los repositorios de código y los productos relacionados que pertenecían a Neynar. No se ha revelado el valor de la operación. Los cofundadores de Neynar se marcharán, mientras que se espera que la mayoría del resto de la plantilla siga trabajando en Farcaster. No está claro qué ocurrirá con Clanker, una plataforma de lanzamiento de tokens incluida en una adquisición anterior de Neynar.
Network School tiene previsto cambiar el nombre de Farcaster por el de Network State Protocol y exigir a los usuarios que acepten un nuevo contrato social. Quienes lo acepten recibirán un NFT de acceso; quienes lo rechacen podrán navegar en modo de solo lectura y trasladar sus claves, fondos, cuentas seguidas y publicaciones a otro cliente. Las normas se centran en conductas como las estafas, las amenazas y la suplantación mediante contenido generado por IA. También se prevén la moderación asistida por IA y la verificación humana. Los usuarios han criticado los cambios, y no se han verificado de forma independiente las informaciones sobre bloqueos por publicaciones antiguas.
La adquisición se produce tras un descenso de la actividad y los ingresos de Farcaster. Según el artículo, en su momento la plataforma llegó a acercarse a los 100.000 usuarios activos diarios, mientras que los ingresos del protocolo, incluido Clanker, cayeron de unos 27,88 millones de dólares en el primer trimestre de 2026 a 246.000 dólares en el tercero. El último cambio de propiedad de Farcaster pone de relieve los desafíos de las redes sociales descentralizadas, entre ellos la gobernanza, la moderación y la brecha entre un protocolo abierto y el alcance de sus aplicaciones. No se anunció ningún impacto directo en los tokens ni en el mercado cripto en general.
Neutral
La noticia es neutral para los precios de las criptomonedas, ya que ninguno de los dos resúmenes identifica un token concreto que se vea directamente afectado por la adquisición, y no se ha anunciado ninguna emisión de tokens ni ningún impacto en el mercado. A corto plazo, el debate sobre el nuevo contrato social de Farcaster, la moderación y la migración de usuarios podría influir en la percepción de la plataforma, mientras que la caída de la actividad y los ingresos podría reducir la confianza en su ecosistema. Sin embargo, estos factores no constituyen un catalizador directo del precio de ninguna criptomoneda concreta. A largo plazo, retener a los usuarios y reactivar la actividad podría reforzar la posición de Farcaster en las redes sociales descentralizadas; una mayor pérdida de usuarios o disputas de gobernanza podrían debilitarla. Es probable que cualquier efecto sobre la negociación general de criptomonedas o la estabilidad del mercado sea limitado.