Desbancarización de las criptomonedas: la OCC detecta restricciones en los principales bancos

Una revisión de 47 páginas de la Oficina del Contralor de la Moneda de Estados Unidos (OCC) concluyó que algunos de los nueve grandes bancos analizados tenían políticas públicas o no públicas que restringían los servicios a empresas de activos digitales, como emisores, plataformas de intercambio y administradores de criptomonedas. Los bancos solían citar preocupaciones relacionadas con los delitos financieros. Las conclusiones vuelven a poner el foco en la exclusión bancaria de empresas del sector cripto, pero la OCC afirmó que no podía medir el alcance total de esta práctica y no ofreció ejemplos concretos de cierres de cuentas relacionados con las criptomonedas. La revisión se llevó a cabo tras la orden ejecutiva que el presidente Donald Trump firmó en agosto de 2025, en la que pedía que las decisiones bancarias se basaran en criterios objetivos y fundamentados en el riesgo. El responsable de la OCC, Jonathan Gould, ha afirmado que las restricciones impuestas a algunos sectores respondían a preocupaciones reputacionales, no a riesgos financieros. Participantes del sector cripto han descrito los supuestos esfuerzos por cortar el acceso de las empresas a los servicios bancarios como «Operation Chokepoint 2.0», pero el informe no determina hasta qué punto están extendidas las restricciones. Para los operadores, no aporta pruebas directas de una nueva perturbación del mercado. Sin embargo, las limitaciones persistentes al acceso a servicios bancarios y de pago podrían restringir con el tiempo las operaciones de las empresas cripto.
Neutral
El informe no identifica cierres concretos de cuentas de criptomonedas, no cuantifica cuántas empresas se ven afectadas ni muestra un cambio inmediato en el acceso a servicios bancarios. Por tanto, no ofrece ningún catalizador claro y directo para el precio de ninguna criptomoneda, lo que respalda una valoración neutral. A corto plazo, los operadores podrían reaccionar a la renovada atención sobre la exclusión de empresas cripto de los servicios bancarios, pero la falta de casos concretos o de nuevas restricciones reduce la probabilidad de una respuesta sostenida de los precios en todo el mercado. A más largo plazo, las persistentes barreras bancarias y de pago podrían elevar los costes operativos, complicar las transferencias de dinero fiduciario y lastrar el sentimiento hacia el sector. Esos riesgos podrían afectar indirectamente a los criptoactivos si reducen la actividad empresarial o la liquidez, pero este informe por sí solo no demuestra que vaya a ocurrir. Es probable que los operadores estén atentos a nuevas medidas regulatorias o a indicios de interrupciones reales de los servicios.