El repunte del petróleo y las ventas masivas de acciones de IA presionan a los mercados mundiales

El crudo Brent subió un 2,6%, hasta los 111,66 dólares por barril, su nivel más alto en cinco meses, mientras una oleada de ventas de acciones vinculadas a la inteligencia artificial lastraba los mercados. A media mañana en Nueva York, el Nasdaq bajaba un 1,5% y el S&P 500 había caído un 0,8%. Nvidia retrocedía un 2,3%, mientras que Meta perdía un 5,8% tras no alcanzar las previsiones de beneficios. Lam Research, fabricante de equipos para chips, se dejaba un 7,7% después de presentar unas perspectivas más débiles de lo esperado. La preocupación por la deuda también hizo caer un 3,8% a CoreWeave, empresa de computación en la nube. Los mercados asiáticos también bajaron: el Kospi surcoreano perdió un 3,52%, el Nikkei 225 japonés cedió un 2,65% y el Hang Seng de Hong Kong cayó un 3,03%. El CSI 300 de China entró en territorio bajista. Estos movimientos se produjeron tras una fuerte oleada de ventas en el Kospi el 15 de octubre. El encarecimiento del petróleo agrava la preocupación por la inflación, mientras que el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años se sitúa en el 5,03%, frente al 3,97% anterior a la guerra con Irán. La próxima decisión de tipos de interés de la Reserva Federal está prevista para el 28 de octubre. Los mercados también están pendientes de los datos de inflación PCE subyacente del 29 de octubre y de las cifras de empleo de Estados Unidos del 6 de noviembre. En conjunto, la subida del petróleo, los elevados rendimientos de los bonos y la debilidad de las acciones de IA han intensificado la presión sobre los mercados mundiales.
Bearish
La señal general para las criptomonedas es bajista porque el artículo describe un movimiento amplio de aversión al riesgo: los precios del petróleo están subiendo, los principales índices bursátiles están cayendo y los rendimientos de los bonos siguen elevados. Estas condiciones pueden intensificar la preocupación por la inflación y reducir las expectativas de relajación monetaria. Si los operadores prevén que los tipos de interés se mantendrán altos durante más tiempo, la demanda de activos sensibles al riesgo, como Bitcoin y otras criptomonedas, podría debilitarse, mientras que la volatilidad y las liquidaciones podrían aumentar. El impacto inmediato es indirecto. El artículo no informa de ningún movimiento concreto en los precios del mercado de las criptomonedas ni de ningún catalizador relacionado con ellas, por lo que la caída de la renta variable no demuestra un cambio directo en sus fundamentales. Sin embargo, las criptomonedas han tendido a moverse en correlación con los valores tecnológicos durante episodios de aversión al riesgo. En situaciones similares, con fuertes caídas bursátiles y rendimientos al alza, los operadores han reducido su exposición tanto a las acciones de crecimiento como a los activos digitales, aunque las correlaciones pueden variar y las noticias específicas del sector cripto pueden imponerse a la tendencia macroeconómica. A corto plazo, los operadores podrían vigilar el precio del petróleo, los rendimientos de los bonos del Tesoro, las expectativas sobre los tipos de la Fed y los datos de inflación de Estados Unidos para detectar señales de un mayor endurecimiento o de una aversión al riesgo persistente. Una caída sostenida de la renta variable podría presionar los precios de las criptomonedas y la estabilidad del mercado. A más largo plazo, el efecto dependerá de si los mayores costes energéticos mantienen la inflación elevada y de si la Fed responde con una política más restrictiva. Si la inflación se modera y bajan las expectativas sobre los tipos, la presión sobre las criptomonedas podría disminuir; de lo contrario, unas condiciones financieras más restrictivas podrían seguir limitando el apetito por el riesgo. Por tanto, la clasificación bajista refleja el contexto macroeconómico, no una caída confirmada y específica del mercado cripto.