Los costes de tokenización podrían limitar la rentabilidad de las plataformas de RWA

La tokenización puede poner 100 millones de dólares en activos en cadena, pero esa cantidad no constituye ingresos de la plataforma. Un proyecto hipotético descrito en el artículo calcula unos costes iniciales de 500.000 dólares para desarrollo, asesoramiento jurídico, auditorías de seguridad, comprobaciones de activos, custodia y preparación operativa, además de 250.000 dólares de gastos operativos anuales. Con una comisión de administración anual del 0,50 %, 100 millones de dólares en activos sujetos a comisión generarían 500.000 dólares de ingresos brutos. Según esos supuestos, la plataforma necesitaría unos 50 millones de dólares en activos sujetos a comisión para cubrir los gastos operativos anuales, antes de recuperar la inversión inicial o contabilizar otros gastos. La tokenización puede reducir los costes de administración, conciliación y liquidación, pero esos ahorros no están garantizados y pueden tardar en materializarse mientras los procesos digitales y tradicionales funcionen en paralelo. El artículo cita la estimación de McKinsey de que los activos financieros tokenizados podrían alcanzar unos 2 billones de dólares en 2030, sin incluir criptomonedas ni monedas estables, con un escenario optimista cercano a los 4 billones. También recoge cifras del panel de RWA.xyz: un valor de activos distribuidos de 39.220 millones de dólares y un valor de activos representados de 357.500 millones de dólares a 11 de octubre de 2026. Señala que son métricas distintas y que no reflejan los ingresos de los proveedores ni la liquidez del mercado. La conclusión principal: el éxito comercial de la tokenización depende de los ingresos recurrentes, los costes operativos y la adopción por parte de los clientes, no simplemente del valor de los activos incorporados a la cadena.
Neutral
El artículo es un análisis económico, no una noticia sobre el lanzamiento de un nuevo token, una decisión regulatoria o un importante compromiso de capital. No ofrece ningún catalizador directo para la negociación de BTC, ETH u otros criptoactivos, por lo que es probable que su impacto inmediato en el mercado sea neutral. Su modelo de costes es ilustrativo: no demuestra que una plataforma concreta haya incurrido en esos gastos ni que haya obtenido los ingresos indicados. A corto plazo, los operadores podrían reaccionar al debate más amplio sobre la tokenización de activos del mundo real (RWA), pero es más probable que el sentimiento dependa de avances cuantificables en adopción, emisión, liquidez y regulación que de esta estimación de costes. Las cifras citadas sobre activos distribuidos y representados miden cosas distintas, y ninguna acredita volumen de negociación ni ingresos; no deben interpretarse como una señal directa de demanda del mercado. A más largo plazo, el análisis señala un posible factor decisivo para el sector de los RWA. La tokenización podría impulsar el crecimiento si las plataformas logran generar comisiones recurrentes y ahorros demostrables en administración, conciliación y liquidación. Por el contrario, los elevados costes legales y operativos, los largos procesos de incorporación o la necesidad de mantener en paralelo los sistemas tradicionales podrían limitar los márgenes y la adopción. Como ocurrió en anteriores oleadas de entusiasmo por la infraestructura blockchain, las ambiciosas previsiones sobre el tamaño del mercado no han garantizado por sí solas modelos de negocio sostenibles. Es probable que operadores e inversores busquen pruebas de ingresos recurrentes, activos que generen comisiones, liquidez y menores costes operativos antes de asignar una prima de valoración duradera a los proyectos relacionados con la tokenización.