¿Rally de Santa Claus o desplome tecnológico al estilo del año 2000? Wall Street, dividido
Wall Street sopesa las probabilidades de un rally de Santa Claus frente al riesgo de una caída liderada por el sector tecnológico similar a la de 2000. Jim Reid, de Deutsche Bank, cita datos que se remontan a 1928: el S&P 500 suele registrar su mínimo anual definitivo a finales de octubre, y 21 de los últimos 23 años de elecciones legislativas de mitad de mandato terminaron con subidas durante los tres meses siguientes. Sin embargo, advierte de que los promedios históricos no descartan los mercados bajistas.
El estratega de BTIG Jonathan Krinsky adopta una postura más cautelosa. Observa similitudes entre la negociación actual de los semiconductores y la caída de 2000, y sostiene que los mercados aún no han atravesado una capitulación completa. Solo uno de los 11 sectores del S&P 500 tiene un RSI inferior a 49. La ratio put/call de renta variable a 20 días es de 0,59, frente a aproximadamente 0,67 cerca de un mínimo de mercado en marzo, lo que apunta a una demanda limitada de protección frente a las caídas.
Krinsky espera que el ETF de semiconductores SOXX rebote hacia los 550-570 dólares antes de que potencialmente vuelva a caer en torno a la semana de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos. Los resultados recientes de las grandes tecnológicas ofrecieron señales dispares: Microsoft subió alrededor de un 6 % tras publicar sus resultados, mientras que Alphabet cayó cerca de un 8 %. La Reserva Federal mantuvo los tipos, pero lanzó un mensaje restrictivo.
Para los operadores, el rally de Santa Claus sigue siendo posible, pero la escasa demanda de cobertura, la reacción a los resultados tecnológicos y la preocupación por los tipos dejan a los activos de riesgo expuestos a una fuerte reversión.
Neutral
El artículo presenta señales contradictorias para los mercados de criptomonedas, en lugar de un catalizador direccional claro. Un rally de Santa Claus en la renta variable estadounidense podría favorecer al bitcoin y a otros activos digitales al aumentar el apetito por el riesgo, mientras que una caída liderada por el sector tecnológico podría llevar a los inversores a reducir su exposición a activos volátiles. El tono agresivo de la Reserva Federal y la escasa demanda de protección mediante opciones aumentan la posibilidad de movimientos bruscos, pero el artículo no identifica ningún acontecimiento específico del sector cripto.
A corto plazo, los operadores podrían seguir la evolución de las acciones tecnológicas estadounidenses, el comportamiento del sector de los semiconductores, los rendimientos de los bonos del Tesoro y las expectativas sobre la política de la Reserva Federal como indicadores del sentimiento general hacia el riesgo. Un giro a la baja de SOXX o nuevas reacciones débiles a los resultados de las grandes tecnológicas podrían lastrar las criptomonedas junto con otros activos de riesgo; un rally bursátil sostenido podría darles apoyo. A más largo plazo, las comparaciones históricas del artículo son escenarios, no previsiones fiables. La respuesta de las criptomonedas también dependerá de su posicionamiento y liquidez propios, así como de las noticias regulatorias o del sector. Dado que los indicios apuntan en direcciones opuestas y no hay un catalizador cripto directo, la valoración general es neutral, aunque existe un riesgo elevado de volatilidad.