La SEC impulsará la regulación de las criptomonedas tras el revés de la Ley CLARITY

El presidente de la SEC, Paul Atkins, afirma que el organismo seguirá desarrollando un marco integral para la estructura del mercado de criptoactivos después de que la CLARITY Act no alcanzara el umbral de 60 votos en el Senado el 15 de septiembre. Al estar paralizada la legislación, la regulación de los criptoactivos podría depender en mayor medida de las competencias y directrices actuales de la SEC. La SEC ha introducido medidas de alivio temporal para algunas normas sobre la negociación de acciones tokenizadas y ha debatido la negociación bursátil estadounidense las 24 horas, así como exenciones para fomentar la innovación en valores tokenizados y las finanzas descentralizadas (DeFi). Atkins describió estas medidas como transitorias; una regulación duradera de los criptoactivos requerirá nuevas normas. También elogió al asesor de criptoactivos de la Casa Blanca saliente, Patrick Witt, que ayudó a negociar el proyecto de ley y la propuesta de reparto de la supervisión entre la SEC y la CFTC. Aún no se ha nombrado a ningún sucesor, lo que añade incertidumbre a la coordinación de las políticas. Las directrices regulatorias podrían llegar antes, pero el alcance y la coherencia de la regulación estadounidense de los criptoactivos siguen sin estar claros. Para los operadores, estos acontecimientos indican que la actividad regulatoria continúa, no que exista ya un marco definitivo.
Neutral
La noticia no cambia directamente los fundamentos ni la oferta de ninguna criptomoneda concreta, por lo que es probable que su efecto inmediato sobre los precios sea limitado y afecte al mercado en general, en lugar de a un token específico. A corto plazo, los operadores podrían reaccionar a los titulares sobre el estancamiento de la Ley CLARITY y la dependencia de la SEC de las competencias que ya tiene, y la incertidumbre podría aumentar la volatilidad de los criptoactivos con exposición al mercado estadounidense y de los proyectos de valores tokenizados. Esta reacción podría verse moderada por la posibilidad de que se publiquen antes unas directrices regulatorias. A más largo plazo, unas normas más claras y coherentes podrían favorecer la participación institucional y reducir la incertidumbre en materia de cumplimiento, mientras que una elaboración de normas fragmentada o imprevisible podría perjudicar la confianza y la actividad. La salida de Patrick Witt y la ausencia de un sucesor designado añaden incertidumbre en torno a la coordinación, pero no establecen una señal clara sobre la dirección de los precios de las criptomonedas. Dado que existen tanto posibles beneficios como riesgos, corresponde una clasificación neutral.