La norma de quórum de la SEC podría acelerar la regulación de las criptomonedas

La norma de quórum de la SEC entró en vigor el 2 de octubre, el día en que Hester Peirce dejó el organismo, y dejó al presidente Paul Atkins y a Mark Uyeda como únicos comisionados. En determinadas circunstancias, el cambio permite que un solo comisionado constituya quórum cuando solo hay dos comisionados en funciones y el otro está inhabilitado, lo que podría permitir que se aprueben medidas con la participación de menos miembros. La SEC afirma que la norma aclara cómo puede funcionar cuando los comisionados no están disponibles o deben abstenerse; sus críticos advierten de que podría concentrar la autoridad. La norma de quórum de la SEC llega mientras las agencias estadounidenses buscan supervisar los activos digitales sin una legislación integral. La SEC ha propuesto un marco de puerto seguro para los tokens, y Atkins ha señalado que podrían presentarse más propuestas sobre criptomonedas. La CFTC, que solo cuenta con un comisionado confirmado por el Senado, su presidente Michael Selig, también ha expuesto planes para abordar las plataformas de intercambio de criptomonedas con las competencias que ya tiene. En los resúmenes no se había anunciado ningún candidato para cubrir las vacantes de las agencias. Para los operadores de criptomonedas, la elaboración de normas por parte de las agencias podría introducir antes cambios en la supervisión del mercado, incluidas medidas que podrían favorecer al sector. Sin embargo, las decisiones tomadas por un reducido número de funcionarios también podrían aumentar la incertidumbre regulatoria. Es poco probable que la CLARITY Act, un proyecto de ley sobre la estructura del mercado de criptomonedas, avance antes del próximo periodo de sesiones del Congreso, lo que podría prolongar esta etapa de elaboración de normas liderada por las agencias.
Neutral
No se menciona ninguna criptomoneda en concreto, por lo que el cambio normativo no altera directamente los fundamentales ni las perspectivas de precio de ninguna moneda en particular. A corto plazo, los operadores podrían reaccionar a los titulares sobre las próximas propuestas de la SEC o la CFTC, y los activos que se perciba que pueden verse afectados por la regulación estadounidense podrían experimentar volatilidad. La posibilidad de que las normas se elaboren más rápidamente podría mejorar el sentimiento del mercado si las medidas se consideran favorables al sector, pero la concentración de la toma de decisiones y la incertidumbre sobre el rumbo de las normas podrían tener el efecto contrario. A más largo plazo, unas normas más claras por parte de las agencias podrían reducir la incertidumbre, mientras que seguir dependiendo de la actuación de estas en lugar de recurrir a la legislación podría dejar sin resolver los riesgos regulatorios. En conjunto, el efecto directo sobre el precio de cualquier criptomoneda concreta es neutro.