Los restos de Acción de Gracias del S&P 500 rebotan y luego retroceden
Las diez acciones del S&P 500 con peor rendimiento en 2025, agrupadas bajo el nombre «Sobras de Acción de Gracias», protagonizaron una fuerte recuperación antes de retroceder en octubre de 2026. El grupo ponderado por igual tocó fondo a finales de septiembre, alrededor de un 15 % por debajo de su valor del 28 de noviembre de 2025. Recuperó ese nivel inicial el 22 de octubre, pero después cayó hasta el 94,4 % de dicho nivel en menos de una semana.
La cartera ponderada por capitalización bursátil siguió una trayectoria similar. Tocó fondo el 7 de octubre, en el 80 % de su valor inicial, subió hasta el 86,5 % el 22 de octubre y luego retrocedió al 84,3 %. Las cifras muestran una fuerte recuperación de las acciones más débiles del S&P 500 en 2025, seguida de nuevas pérdidas.
Neutral
Este informe se refiere a un pequeño grupo de acciones del S&P 500, no a criptomonedas, y no aporta información directa sobre los precios, los flujos ni la infraestructura del mercado cripto. Por tanto, es probable que su efecto inmediato en las operaciones con criptomonedas y en la estabilidad del mercado sea insignificante.
A corto plazo, el rebote y la posterior caída de este grupo de acciones podrían llamar la atención sobre los cambios en el apetito por el riesgo, pero las cifras por sí solas no permiten establecer una tendencia más amplia del mercado. Los operadores de criptomonedas tendrían que buscar confirmación en indicadores como la correlación del bitcoin con la renta variable, los rendimientos de los bonos del Tesoro, el dólar estadounidense, los flujos de los ETF al contado y el volumen de negociación de criptomonedas. En ocasiones, episodios similares de volatilidad bursátil han coincidido con movimientos en el mercado cripto cuando los inversores reducen el riesgo de forma generalizada, pero esa relación es irregular y este artículo no la demuestra.
A más largo plazo, la evolución de estas diez acciones no ofrece una señal clara para los activos digitales. Lo más razonable es considerarla neutral, salvo que los datos más amplios de los distintos mercados de activos indiquen que el movimiento bursátil forma parte de un cambio generalizado en el apetito por el riesgo de los inversores.