La bolsa cae ante los recortes de gastos de Tesla y el repunte del petróleo
La bolsa abrió a la baja el jueves, ya que la tibia reacción de los inversores a los resultados de Tesla y Meta interrumpió el repunte de Wall Street impulsado por el sector tecnológico, mientras que la subida del precio del petróleo avivó las preocupaciones por la inflación. El Nasdaq Composite cayó un 1,48%, hasta los 26.308,41 puntos; el S&P 500 bajó un 0,81%, hasta los 7.694,62; y el Dow Jones retrocedió un 0,13%, hasta los 52.788,41.
Las acciones de Tesla cayeron alrededor de un 5% en la negociación previa a la apertura después de que la empresa redujera su previsión de gasto de capital para 2026: de más de 25.000 millones de dólares a unos 20.000 millones. El recorte planteó dudas sobre la inversión en IA, robótica y conducción autónoma, pese a que Tesla superó las expectativas de beneficios y comunicó un flujo de caja libre de 1.530 millones de dólares. El beneficio neto cayó un 44% interanual.
Meta comunicó unos ingresos de 64.600 millones de dólares en el tercer trimestre, un 26% más que un año antes y por encima de las expectativas. Sin embargo, los gastos operativos aumentaron un 68%, hasta los 51.600 millones de dólares, en parte debido a un cargo de 9.890 millones por un acuerdo judicial, y el beneficio operativo declarado cayó un 37%, hasta unos 13.000 millones. Los inversores también siguen atentos al programa de inversión de capital previsto por la empresa, de entre 125.000 y 145.000 millones de dólares.
El crudo Brent superó los 112 dólares por barril tras los ataques contra infraestructuras energéticas y rutas marítimas de Arabia Saudí. El encarecimiento del petróleo podría intensificar las preocupaciones por la inflación y los costes, lo que añadiría presión a la bolsa y a los activos sensibles al riesgo.
Bearish
La señal inmediata para el mercado de las criptomonedas es ligeramente bajista, aunque indirecta. El artículo describe un movimiento general de aversión al riesgo: los principales índices estadounidenses abrieron a la baja, las acciones tecnológicas se debilitaron y el crudo Brent superó los 112 dólares por barril. Unos costes energéticos más elevados pueden reavivar la preocupación por la inflación y reducir las expectativas de una política monetaria más acomodaticia, unas condiciones que suelen pesar sobre los activos especulativos, incluidas las criptomonedas.
A corto plazo, los operadores podrían reaccionar reduciendo el apalancamiento o recortando su exposición al bitcoin y a otros tokens de alta beta, especialmente si las bolsas siguen cayendo o el precio del petróleo continúa subiendo. En periodos de incertidumbre macroeconómica, pueden aumentar tanto la volatilidad como la correlación entre las criptomonedas y las acciones tecnológicas. Sin embargo, el artículo no señala ningún catalizador específico del sector cripto, y las caídas de apertura por sí solas no bastan para confirmar una tendencia duradera; las reacciones a los resultados empresariales y los movimientos posteriores del mercado podrían revertir la reacción inicial de aversión al riesgo.
A más largo plazo, el impacto dependerá de si los precios elevados del petróleo se mantienen y modifican las expectativas de inflación o de tipos de interés. Si los costes energéticos bajan y los mercados recuperan la confianza, los criptoactivos podrían recuperarse junto con las acciones de crecimiento. Si las presiones inflacionistas siguen siendo elevadas y las condiciones financieras se endurecen, el apetito por el riesgo podría continuar siendo débil. A diferencia de episodios anteriores impulsados por la regulación de las criptomonedas, quiebras de exchanges o acontecimientos específicos de determinados tokens, esta es una señal de carácter macroeconómico. Por ello, los operadores deberían vigilar los precios del crudo, la rentabilidad de los bonos del Tesoro, las expectativas sobre los bancos centrales y la amplitud del mercado bursátil, en lugar de interpretar la noticia como un cambio directo en los fundamentales de las criptomonedas.