Ordenan a un agente británico devolver 1,81 millones de libras en bitcoins robados
Paul Chowles, exagente de la Agencia Nacional contra el Crimen del Reino Unido, ha sido condenado a entregar 1.810.678,93 libras esterlinas tras robar 50 bitcoins de las pruebas incautadas durante la investigación de Silk Road 2.0. En 2017, los bitcoins valían aproximadamente 59.409 libras, pero su posterior revalorización elevó el beneficio delictivo calculado a 1.970.759,27 libras. Chowles transfirió los bitcoins, dividió los fondos y utilizó el mezclador Bitcoin Fog para ocultar las transacciones. También convirtió parte de los activos mediante las tarjetas de Cryptopay y Wirex. Tras detenerlo en 2022, la policía vinculó las transferencias con su iPhone, sus notas y los registros de sus cuentas. Se declaró culpable en mayo de 2025 y fue condenado a cinco años y seis meses de prisión. Las autoridades recuperaron 30 de los 50 bitcoins robados. Se dictó una orden de confiscación separada contra el operador de la darknet Thomas White después de que inicialmente se atribuyera el robo a este último. El caso pone de relieve la custodia de bitcoins, el rastreo mediante la cadena de bloques y los riesgos legales de gestionar indebidamente criptomonedas incautadas. Es poco probable que genere una presión vendedora directa sobre el bitcoin, por lo que el impacto en el mercado es neutral.
Neutral
Es poco probable que la noticia tenga un impacto directo en el precio de Bitcoin. Las monedas incautadas representan una cantidad pequeña en relación con el volumen diario de negociación de Bitcoin, y la acción judicial no indica un nuevo shock de oferta en todo el mercado. A corto plazo, los operadores podrían centrarse brevemente en los bitcoins recuperados y en el posible calendario de cualquier venta controlada por el Gobierno, pero las cantidades implicadas son demasiado limitadas para alterar materialmente la liquidez del mercado. El caso podría reforzar las preocupaciones sobre la custodia, el cumplimiento normativo y la supervisión de las transacciones, especialmente para las instituciones que gestionan activos incautados. A más largo plazo, el éxito en el rastreo mediante blockchain y la recuperación de activos podría reforzar la confianza en las capacidades de las fuerzas del orden, sin cambiar la dinámica subyacente de la demanda o la oferta de Bitcoin. Históricamente, los casos de confiscación relacionados con actividades delictivas han provocado reacciones de precio limitadas y temporales. Por tanto, se espera que el efecto sobre Bitcoin sea neutral.