Morgan Stanley: el déficit de energía de los centros de datos de EE. UU. podría alcanzar los 70 GW
La última estimación de Morgan Stanley apunta a un posible déficit de suministro eléctrico de 70 gigavatios para los centros de datos de Estados Unidos en 2028, una revisión considerable respecto a la estimación anterior de una brecha de 32 gigavatios, equivalente a cerca del 34 % de la demanda eléctrica prevista. El banco prevé que la demanda de los centros de datos podría alcanzar los 97 GW, un 43 % más que su estimación anterior de 68 GW, a medida que los sistemas de IA y los envíos de chips impulsan al alza el consumo. Tras tener en cuenta alternativas como las turbinas de gas, las pilas de combustible y la energía nuclear, el déficit neto de suministro eléctrico para los centros de datos se estima en unos 33 GW; la brecha podría ampliarse hasta los 68-72 GW en 2029. Morgan Stanley afirma que la disponibilidad de electricidad se está convirtiendo en un obstáculo mayor para la expansión de la IA que el suministro de chips. Las conexiones a la red y las mejoras de las líneas de transmisión pueden tardar entre cuatro y siete años, lo que podría retrasar proyectos, especialmente los de promotores más pequeños. La reconversión de instalaciones de minería de Bitcoin podría ofrecer cierto apoyo, ya que estas ya cuentan con acceso a la red e infraestructura de alto consumo energético, pero el informe la considera una solución secundaria. Contratos anteriores de mercados de predicción también apuntaban a una probabilidad del 20 % de una moratoria sobre los centros de datos en Texas para enero de 2028 y del 18 % en Luisiana; son expectativas del mercado, no planes políticos confirmados. Para los operadores de criptomonedas, las implicaciones para Bitcoin son indirectas: la competencia por la electricidad podría afectar a los costes de minería y a la demanda de instalaciones, pero ninguno de los informes identifica un catalizador directo para los precios de las criptomonedas.
Neutral
Los informes describen una creciente limitación del suministro eléctrico para la expansión de los centros de datos, pero no identifican un efecto directo en el precio de Bitcoin. A corto plazo, los operadores podrían seguir de cerca las acciones de las empresas mineras, los precios de la energía y los comentarios de los mineros de Bitcoin para detectar cambios en los costes de la electricidad o en la competencia por los emplazamientos. Estos acontecimientos podrían afectar a la valoración de las empresas mineras o a las decisiones operativas de los mineros, sin que necesariamente influyan en el precio de BTC. A más largo plazo, los emplazamientos mineros reconvertidos podrían atraer el interés de los operadores de centros de datos, mientras que una mayor competencia por la electricidad podría elevar los costes de algunos mineros. El efecto neto en Bitcoin sigue siendo incierto y depende de los precios de la energía, la tasa de hash, la rentabilidad de la minería y las condiciones generales del mercado. Como ha ocurrido con noticias anteriores sobre infraestructuras y suministro energético, las reacciones de los precios podrían ser limitadas, salvo que la restricción provoque cambios cuantificables en la actividad de los mineros o en la actitud general del mercado frente al riesgo.