El Gobierno de EE. UU. adquiere participaciones en más de 40 empresas en una apuesta de inversión de 30.000 millones de dólares

Desde que Donald Trump inició su segundo mandato, el Gobierno de Estados Unidos ha anunciado 43 operaciones de adquisición de acciones o warrants que afectan a más de 40 empresas y que, según una estimación del Council on Foreign Relations, suman unos 30.000 millones de dólares. Las participaciones del Gobierno estadounidense abarcan sectores como los semiconductores, los minerales críticos y la computación cuántica. Una de las operaciones otorgó al Gobierno una participación del 35 % en una empresa que busca hacer negocios en el sector petrolero venezolano. Intel es una de las participaciones más destacadas. En agosto de 2025, el Gobierno adquirió un 9,9 % del fabricante de chips por unos 8.900 millones de dólares. Su valor llegó a alcanzar los 61.000 millones de dólares a medida que subían las acciones de Intel, pero cayó hasta unos 41.000 millones tras una venta masiva en los mercados. Por tanto, las participaciones del Gobierno estadounidense están muy expuestas a las fluctuaciones de los mercados de renta variable. Algunas operaciones también incluyen préstamos, acuerdos de suministro u otras condiciones especiales, y la base jurídica de ciertos acuerdos aún no se ha sometido plenamente a prueba.
Neutral
El informe no presenta ningún catalizador directo para las criptomonedas: no describe compras de criptoactivos, cambios normativos ni modificaciones de la política sobre activos digitales. La relevancia más inmediata para los mercados es indirecta. Una gran cartera de inversiones gubernamental que abarque tecnología e industrias estratégicas podría influir en el sentimiento hacia la renta variable, especialmente hacia las acciones de semiconductores, pero sus efectos sobre los precios de las criptomonedas son inciertos y probablemente secundarios frente al apetito general por el riesgo, las expectativas sobre los tipos de interés y los flujos específicos del sector cripto. A corto plazo, los operadores podrían seguir la evolución de Intel y de las acciones tecnológicas como indicador del sentimiento de riesgo. Una fuerte caída de la renta variable podría presionar a las criptomonedas, junto con otros activos de riesgo, mientras que una subida podría mejorar moderadamente el sentimiento; ninguno de esos resultados se deriva automáticamente de las participaciones del Gobierno. A largo plazo, la magnitud de las inversiones y las dudas sobre las condiciones de las operaciones y la autoridad legal podrían suscitar un debate sobre la intervención del Gobierno en los mercados corporativos. Eso podría influir en el sentimiento general hacia las políticas públicas, pero el artículo no aporta pruebas de cambios directos en las normas o la liquidez de los mercados cripto. Por tanto, la clasificación adecuada es neutral.