El IPC de EE. UU. se acelera y la inflación se extiende, lastrando las criptomonedas

La inflación del IPC de EE. UU. se aceleró en septiembre: la inflación interanual subió al 3,7%, frente al 3,4% de agosto, y superó la previsión del 3,6% de los economistas. En el informe inicial, los precios aumentaron un 0,6% respecto al mes anterior; una lectura posterior situó el alza en el 0,65%, equivalente a un ritmo anualizado del 8,1%. Los precios son ahora más de un 30% superiores a los de comienzos de 2020. Al principio, el aumento estuvo impulsado por los costes de la energía: los precios de la gasolina se dispararon un 9,1% y el índice energético subió un 5,2%. Sin embargo, los datos posteriores apuntaron a presiones más generalizadas. El IPC subyacente, que excluye los alimentos y la energía, subió al 2,6% interanual desde el 2,4%, mientras que los precios subyacentes aumentaron a un ritmo anualizado del 4,1% desde agosto. Los servicios subyacentes, excluidos los servicios energéticos, subieron un 0,37% respecto al mes anterior, y los bienes subyacentes aumentaron un 0,25%, su mayor subida mensual desde enero de 2025. Los informes suscitaron preocupación por que la persistencia de la inflación pudiera complicar la política de la Reserva Federal y retrasar las bajadas de tipos. Tras la publicación inicial, los mercados elevaron la probabilidad implícita de una subida de tipos en octubre de aproximadamente el 22% al 45%; el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años avanzó hacia el 5,29%, el dólar estadounidense se fortaleció y los futuros bursátiles se debilitaron. Los rendimientos más altos y unas condiciones financieras más restrictivas pueden presionar a los activos de riesgo, incluidas las criptomonedas. Es probable que los operadores sigan de cerca los próximos datos de inflación y las señales de la Fed para detectar cambios en la volatilidad del mercado cripto y en el apetito por el riesgo.
Bearish
Los informes son, en general, negativos para los precios de las criptomonedas, ya que indican que la inflación del IPC estadounidense sigue siendo elevada y se está extendiendo más allá de la energía. La persistencia de las presiones sobre los precios podría mantener a la Reserva Federal cauta a la hora de recortar los tipos de interés o reavivar las expectativas de subidas. Unos rendimientos más altos de los bonos del Tesoro y un dólar estadounidense más fuerte pueden hacer que el efectivo y los bonos resulten más atractivos que los activos volátiles, mientras que unas condiciones financieras más restrictivas podrían reducir la liquidez y el apetito por el riesgo en el mercado cripto. A corto plazo, los operadores podrían reaccionar a los datos de inflación y a los comentarios de la Reserva Federal reduciendo el apalancamiento o vendiendo durante las subidas, lo que aumentaría la volatilidad en los mercados de criptomonedas. El repunte inicial de las expectativas de subidas de tipos, los rendimientos de los bonos del Tesoro y el dólar ilustra esta posible presión, aunque estos indicadores no garantizan un movimiento concreto de los precios de las criptomonedas. A más largo plazo, una inflación persistente podría mantener elevados los costes de financiación y lastrar el apetito por el riesgo; si más adelante la inflación se modera y vuelven las expectativas de recortes de tipos, esa presión podría aliviarse. Por tanto, la noticia constituye una señal macroeconómica bajista para las criptomonedas, no una prueba de un cambio directo en los fundamentos de ninguna criptomoneda en particular.