El Tesoro de EE. UU. endurece las normas sobre las inversiones en IA y chips

El Tesoro de EE. UU. ha propuesto normas que restringirían algunas inversiones estadounidenses en inteligencia artificial y semiconductores en determinados países extranjeros. La propuesta se basa en el Programa de Seguridad de las Inversiones en el Exterior (OISP), en vigor desde el 2 de enero de 2025, que prohíbe ciertas inversiones en entidades chinas y exige notificar al Tesoro otras inversiones en los sectores de la IA, los semiconductores y la computación cuántica. La propuesta llega mientras el Congreso trata de ampliar el programa a más países y ámbitos tecnológicos, entre ellos la computación de alto rendimiento y los sistemas hipersónicos. La ley COINS, promulgada en diciembre de 2025, fija marzo de 2027 como plazo para adoptar nuevas normas. La propuesta aún no es definitiva, y será importante seguir qué países y actividades quedan incluidos. La aplicación de las normas ya ha comenzado: el Tesoro impuso una multa de 200.000 dólares a Amidi, LLC por no comunicar una inversión de 92.478 dólares de su filial china en Noematrix, una empresa de IA y robótica. El caso pone de relieve que las inversiones indirectas realizadas a través de filiales en el extranjero también pueden ser objeto de escrutinio. Para los inversores y las empresas, las normas podrían elevar los costes de cumplimiento y afectar a la financiación transfronteriza de compañías de IA y semiconductores.
Neutral
La propuesta no tiene un efecto claro e inmediato en los mercados de criptomonedas. Se centra en las inversiones estadounidenses en sectores tecnológicos sensibles en el extranjero, y no en los criptoactivos, los exchanges ni las redes blockchain. A corto plazo, los operadores podrían seguirla como parte de la evolución general de la política de EE. UU. hacia China y del riesgo en el sector tecnológico, pero su relación indirecta con las criptomonedas hace improbable que, por sí sola, provoque un movimiento sostenido del mercado. A más largo plazo, la ampliación de las restricciones a la inversión podría aumentar los costes de cumplimiento y la incertidumbre para el capital riesgo, las empresas tecnológicas y los inversores transfronterizos. Esto podría afectar al sentimiento hacia las acciones tecnológicas y, de forma indirecta, al apetito por el riesgo en los mercados. Algunos anuncios similares de EE. UU. sobre controles a la exportación y políticas relacionadas con China han provocado en ocasiones una volatilidad pasajera en las acciones tecnológicas y otros activos de riesgo, pero la reacción de las criptomonedas suele depender de los cambios simultáneos en las expectativas sobre los tipos de interés, la fortaleza del dólar y la liquidez general. Hasta que se concreten las normas y se aclare su alcance, lo más adecuado es mantener una valoración neutral.