El yen lidera las divisas del G10 mientras cae el franco suizo; los mercados esperan el PMI de EE. UU.

Los mercados de divisas estuvieron tranquilos, aunque el yen y el franco suizo se movieron en direcciones opuestas. El yen registró una modesta subida y encabezó las divisas del G10, mientras que el franco suizo cayó un 0,25 % y quedó en último lugar. El euro cotizó entre aproximadamente 1,1185 y 1,1225 dólares, presionado tanto por la situación en Francia como por el fuerte descenso de los tipos de interés en Estados Unidos. Las bolsas mundiales siguieron bajo presión. El índice MSCI Asia-Pacífico cayó por cuarta semana consecutiva, mientras que el Stoxx 600 europeo perdió alrededor de un 1,6 % en la semana. El S&P 500 y el Nasdaq Composite se situaban cerca del límite inferior de sus rangos recientes, y los futuros apenas variaban. Los inversores estaban pendientes del PMI preliminar de Estados Unidos correspondiente a octubre. Se esperaba que el índice compuesto bajara a 57,1 desde 58,4. La fortaleza relativa del yen y la caída del franco suizo apuntan a una demanda dispar de activos refugio, mientras que el retroceso de las bolsas y de los tipos estadounidenses podría influir en la negociación de divisas y activos de riesgo.
Neutral
El artículo no contiene noticias directas sobre criptomonedas ni catalizadores específicos del sector, por lo que es probable que su impacto inmediato en los activos digitales sea limitado. Las señales generales del mercado son dispares: la caída de la renta variable y la incertidumbre sobre el impulso económico pueden fomentar una reducción del riesgo, mientras que unos tipos de interés más bajos en Estados Unidos podrían aliviar las condiciones financieras y favorecer a los activos de riesgo. El avance del yen, junto con el retroceso del franco suizo, también sugiere que la demanda de activos refugio no está evolucionando de forma uniforme. A corto plazo, los operadores de criptomonedas podrían estar atentos a la publicación del PMI estadounidense, los rendimientos de los bonos del Tesoro, los futuros de renta variable y los movimientos del dólar para evaluar su repercusión en Bitcoin y otros tokens de alta beta. Un PMI más débil podría aumentar las expectativas de recortes de tipos y, potencialmente, respaldar las criptomonedas, aunque una reacción brusca de aversión al riesgo en la renta variable podría presionar al sector. Episodios macroeconómicos similares han dado lugar a menudo a una negociación volátil entre distintas clases de activos, en lugar de a una tendencia clara para las criptomonedas. A más largo plazo, los efectos dependerían de si los datos más débiles conducen a recortes de tipos sostenidos o si, por el contrario, indican una desaceleración más amplia. Sin catalizadores directos para las criptomonedas y con fuerzas macroeconómicas contrapuestas, la valoración general es neutral.